
Seguramente muchos de vosotros habéis estado este verano visitando la Expo de Zaragoza. Y seguro que, además de las interminables colas y el calor, habéis disfrutado del montaje allí expuesto y de lo bonito que está todo. Pero, también seguramente, no habéis visto la cara oculta de lo que la Expo trae.
Desde esa cara vista, muy bonita, se proclamó la "Carta del agua", en la que, con palabras espléndidas, se enunciaban compromisos y necesidades ante la gran necesidad que tienen millones de personas en el mundo de acceder al agua, que es un bien, patrimonio de todos los hombres, al que accedemos sólo los acomodados.
El cinismo viene por el mensaje que no ha sido proclamado con alta voz: hacer del agua un negocio donde entre capital privado, que, no nos engañemos, no pretende sino ganar dinero, aunque sea a costa de los más pobres. Si quieres informarte algo más, pulsa aquí.















